SEPULTURA EN C ART MEDIA: EL ÚLTIMO RUGIDO DE UNA LEYENDA EN ARGENTINA
6 de octubre de 2026 — Villa Crespo, Buenos Aires
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| Foto: Angie Costa |
El martes 6 de octubre, el Complejo C Art Media fue
escenario de una despedida histórica. En el marco de la gira Celebrating Life
Through Death, la agrupación brasileña regresó a Buenos Aires para ofrecer su
última presentación en Argentina, poniendo un punto final a más de cuatro
décadas de relación con el público local.
La noche tuvo el peso de una despedida, pero también el
espíritu de una celebración. No se trataba simplemente de repasar una
discografía extensa, sino de reconocer el camino recorrido por una de las
bandas que más contribuyeron a definir la identidad del metal latinoamericano.
No Guerra y Consequence of Energy: el comienzo de una noche
histórica
La jornada comenzó con dos propuestas encargadas de preparar
el terreno para una noche cargada de expectativas: Consequence of Energy, desde
Chile, y No Guerra, representante de la escena pesada argentina.
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| Foto: Angie Costa |
La participación de No Guerra tuvo un significado particular
por tratarse de una banda local compartiendo la jornada con un nombre
fundamental del metal internacional. Su presencia permitió que la escena
argentina tuviera su espacio antes de la despedida de los brasileños,
demostrando que estas fechas también son una oportunidad para visibilizar a las
agrupaciones que mantienen vivo el circuito nacional.
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| Foto: Angie Costa |
Por su parte, Consequence of Energy aportó la presencia
chilena a una jornada que reunió distintas expresiones del metal sudamericano.
Ambas bandas tuvieron la responsabilidad de calentar el ambiente y preparar al
público para el plato principal.
Mientras avanzaba la noche, la expectativa crecía dentro del
recinto. Dos canciones anticiparon la llegada de Sepultura: “War Pigs”, de
Black Sabbath, y “Polícia”, de Titãs. La selección funcionó como una
declaración de principios, conectando algunas de las influencias que ayudaron a
construir el sonido de los brasileños con la identidad musical que
desarrollaron a lo largo de su carrera.
Un público unido por cuatro décadas de metal
Uno de los aspectos más llamativos de la noche fue la
diversidad generacional que se reunió en el C Art Media.
Entre el público podían verse jóvenes de aproximadamente 15
y 16 años, muchos de ellos pertenecientes a una generación que descubrió a
Sepultura a través de sus discos, las plataformas digitales y la influencia que
la banda dejó en el metal contemporáneo. A pocos metros, también estaban los
seguidores de 50 o 60 años, para quienes la música del grupo forma parte de una
historia personal que comenzó décadas atrás.
Esa convivencia entre generaciones le dio al concierto un
carácter especial. No todos habían descubierto a Sepultura en la misma época,
ni necesariamente a través de los mismos álbumes, pero compartían un repertorio
capaz de conectar experiencias muy diferentes.
Para algunos, escuchar “Inner Self” o “Arise” significaba
reencontrarse con canciones que los acompañaron durante buena parte de su vida.
Para otros, era la oportunidad de presenciar en directo a una banda cuya
influencia conocían incluso antes de tener edad suficiente para asistir a sus
primeros recitales.
El público funcionó así como un reflejo de la propia
trayectoria de Sepultura: una historia que no quedó encerrada en una década ni
en una única formación, sino que continuó transmitiéndose de una generación a
otra.
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| Foto: Angie Costa |
Una descarga que comenzó con todo
A las 21, Andreas Kisser, Paulo Jr., Derrick Green y Greyson
Nekrutman tomaron el escenario. Los primeros acordes de “Inner Self”, clásico
de Beneath the Remains (1989), desataron una respuesta inmediata. No hubo
necesidad de construir el clima lentamente: la intensidad estaba presente desde
el comienzo.
La descarga continuó con “All Souls Rising”, de su EP más
reciente, The Cloud of Unknowing, y “Desperate Cry”, perteneciente a Arise
(1991). Desde esos primeros minutos quedó claro que el repertorio no se
limitaría a la nostalgia. Sepultura quería celebrar su historia completa,
incluyendo tanto los capítulos fundamentales de su pasado como las canciones
que representan su presente.
La potencia de la banda encontró respuesta en un público que
acompañó el espectáculo con cantos, saltos y pogos. La diferencia de edades
desaparecía frente a los riffs: durante las canciones más reconocibles, jóvenes
que recién comienzan a descubrir el metal compartían la misma energía con
seguidores que llevan décadas escuchándolo.
Cuatro décadas de evolución musical
El concierto avanzó con “Kairos” y “Means to an End”, antes
de recuperar el sonido que convirtió a Sepultura en una referencia
indispensable durante los años noventa.
Con “Attitude”, el berimbau y las influencias rítmicas
brasileñas volvieron a ocupar el centro de la escena. El tema, incluido en
Roots (1996), representa uno de los momentos decisivos de la evolución musical
del grupo: la búsqueda de una identidad que trascendiera el thrash metal tradicional
sin abandonar la contundencia de sus guitarras.
Después llegaron “Against”, “Choke” y “The Place”, antes de
regresar a los primeros años de la banda con “Escape to the Void”, de
Schizophrenia (1987).
La selección permitió recorrer diferentes etapas sin seguir
un orden cronológico estricto. El resultado fue una sucesión de contrastes
entre velocidad, groove, percusión y estructuras más modernas, con una
constante: la capacidad de Sepultura para mantener una personalidad reconocible
pese a los cambios que atravesó su formación.
“Dead Embryonic Cells”, “Convicted in Life” y “Beyond the
Dream” continuaron el recorrido hasta desembocar en “Territory”, uno de los
himnos más representativos de Chaos A.D. (1993).
Más que una colección de éxitos, el repertorio funcionó como
una síntesis de la transformación de una banda que nunca permaneció
completamente inmóvil.
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| Foto: Angie Costa |
A.N.I.M.A.L. en el escenario: un encuentro histórico
Uno de los pasajes más significativos de la noche llegó con
“Refuse/Resist”.
Cuando comenzó a sonar el clásico de Chaos A.D., Andrés
Giménez, Cristian “Titi” Lapolla y Marcelo Castro, integrantes de A.N.I.M.A.L.,
subieron al escenario para interpretar la canción junto a Sepultura.
La colaboración fue recibida con una ovación y se convirtió
en uno de los momentos más emotivos del concierto. Dos nombres fundamentales
para comprender el desarrollo del metal latinoamericano compartían escenario
frente a un público que reconocía la importancia de aquel encuentro.
La conexión entre ambas bandas va más allá de una
colaboración puntual. Sepultura y A.N.I.M.A.L. representan caminos diferentes
dentro de una misma historia regional: la de músicos que desarrollaron un
lenguaje propio, incorporaron elementos de sus respectivos contextos culturales
y llevaron sus propuestas a escenarios internacionales.
En ese contexto, “Refuse/Resist” adquirió una dimensión
especial. Su mensaje combativo, sus riffs inconfundibles y su energía
encontraron un nuevo significado en una noche que celebraba la permanencia de
una escena construida durante décadas.
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| Foto: Angie Costa |
Andreas Kisser y una relación de más de 40 años
Durante el concierto, Andreas Kisser se dirigió al público
en español y dejó una de las declaraciones más significativas de la noche.
“Los argentinos son culpables de que estemos acá desde hace
42 años”, expresó el guitarrista, antes de agregar: “Siempre, siempre nos
sentimos como en nuestra casa”.
Las palabras resumieron una relación que excede la habitual
conexión entre una banda internacional y sus seguidores. Argentina fue un
territorio importante para Sepultura desde sus primeras visitas, cuando la
agrupación todavía estaba construyendo su lugar dentro de la escena mundial.
Kisser también evocó aquellos primeros pasos por escenarios
porteños como Federación de Box y el mítico Halley. Recordar esos lugares
permitió dimensionar la distancia recorrida desde los comienzos hasta esta
última presentación.
Por su parte, Derrick Green, quien ocupa el puesto de
vocalista desde 1997, representa una etapa propia dentro de Sepultura, marcada
por nuevos discos, nuevas exploraciones musicales y una identidad que continuó
desarrollándose después de la salida de Max Cavalera.
La emoción también se hizo visible entre los músicos. Durante
la noche, Green se conmovió ante la respuesta del público y el cántico que
acompañaba a la banda, un gesto que reflejó el vínculo construido durante
tantos años.
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| Foto: Angie Costa |
El tramo final: de “Arise” al último rugido
Después de “Kaiowas”, “Territory” y “Refuse/Resist”, el
concierto avanzó hacia otro de sus grandes momentos con “Arise”, canción que
recuperó la velocidad y la agresividad de una de las etapas más celebradas de
Sepultura.
Luego llegó el final del set principal. El público reclamaba
una última aparición, y Greyson Nekrutman regresó al escenario para ofrecer un
solo de batería que puso de manifiesto su precisión y potencia.
La banda volvió para interpretar “Ratamahatta”, con su
combinación característica de groove, percusión y energía desbordada.
Finalmente, “Roots Bloody Roots” cerró la presentación. La
elección fue tan contundente como simbólica: uno de los himnos más reconocibles
de su carrera, una canción que sintetiza el sonido de Roots y la decisión de
Sepultura de incorporar sus raíces culturales a una propuesta musical de
alcance mundial.
Tras aproximadamente una hora y treinta y cinco minutos de
espectáculo, los músicos se despidieron entre aplausos, saludos y muestras de
afecto. Baquetas, púas y otros recuerdos pasaron a manos del público, mientras
la banda compartía sus últimos instantes sobre el escenario.
En las pantallas apareció un mensaje sencillo: “Gracias,
Sepultura”.
No hacía falta mucho más.
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| Foto: Angie Costa |
Una despedida que deja huella
La historia de Sepultura estuvo marcada por transformaciones
profundas, cambios de integrantes y diferentes etapas musicales. Sin embargo,
su influencia permanece intacta en la manera en que el metal latinoamericano se
piensa a sí mismo y en la cantidad de músicos que encontraron inspiración en su
trayectoria.
Desde la velocidad de Schizophrenia y Beneath the Remains
hasta la exploración sonora de Chaos A.D. y Roots, la banda brasileña demostró
que era posible construir una identidad propia sin renunciar a la contundencia
ni a la experimentación.
La presentación en C Art Media reunió esas distintas facetas
en un mismo escenario. Los clásicos convivieron con material reciente; la
memoria de los primeros años se encontró con una formación que continúa
defendiendo el legado de la banda; y el público respondió con la intensidad que
caracteriza a la relación entre Sepultura y Argentina.
La presencia de No Guerra y Consequence of Energy, el
encuentro con A.N.I.M.A.L., las palabras de Kisser y la emoción de Green
terminaron de darle a la noche una dimensión que iba más allá de lo
estrictamente musical.
Pero, sobre todo, quedó la imagen de un recinto en el que
distintas generaciones compartieron la misma pasión. Jóvenes de 15 o 16 años
junto a adultos de 50 o 60, todos reunidos por canciones que demostraron que el
metal no tiene una edad determinada: tiene historias, recuerdos y una capacidad
única para conectar a quienes lo viven.
Porque despedirse no significa borrar lo que ocurrió.
Significa reconocerlo, celebrarlo y aceptar que ciertas experiencias no
volverán a repetirse de la misma manera.
El martes 6 de octubre, Sepultura se despidió de Argentina
con un recorrido por más de cuatro décadas de historia. No necesitó grandes
artificios ni una puesta en escena desmesurada: bastaron las canciones, la
potencia de sus músicos y la respuesta de un público que acompañó cada etapa de
su trayectoria.
Cuando terminó “Roots Bloody Roots”, se cerró una página
importante de la historia del metal en nuestro país.
Pero el legado de Sepultura no se quedó en aquel escenario
de Villa Crespo. Sigue vivo en sus discos, en las bandas que ayudó a inspirar y
en cada persona que alguna vez encontró en su música una forma de expresión,
resistencia y pertenencia.
Sepultura se despidió de Argentina. Su historia, sin
embargo, seguirá sonando.
Cronica: Facundo Winterhalter
Fotografia: Angie Costa







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